El 16 de septiembre de 1955 estalló el levantamiento militar que se hizo llamar "Revolución Libertadora". Para evitar un baño de sangre, Perón dejó el gobierno y partió al exilio.
Lo que vino después fue la proscripción. El decreto 4161 de 1956 prohibió nombrar a Perón y a Evita, cantar la Marcha y usar los símbolos del peronismo. La Constitución de 1949 fue derogada por una proclama militar, la CGT fue intervenida y miles de militantes fueron perseguidos y encarcelados.
En junio de 1956, el general Juan José Valle encabezó un levantamiento para devolverle la soberanía al pueblo. Fue fusilado junto a militares y civiles, y en los basurales de José León Suárez fueron fusilados trabajadores detenidos. Esas muertes marcaron a fuego a una generación.
El peronismo quedó fuera de la ley. Pero no desapareció: pasó a vivir en las casas, en las fábricas y en la memoria del pueblo.
Texto del Consejo Local Río Gallegos.